Mis amigos argentinos caminan en la niebla

by Ignacio Benedetti

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Mis amigos argentinos lo saben, no porque sean adivinos sino porque ellos, los pocos amigos que tengo, son ejemplares y muy capaces, tan así que desde hace muchos años vienen avisando sobre la catástrofe que están viviendo.

El ser humano es, entre otras cosas, el cúmulo de complejos, aspiraciones, frustraciones, debilidades, demonios y odios. Aquellos que han trascendido y se convirtieron en modelos a seguir batallaron fuertemente con todo ese combo que menciono. No sé si vencieron; lo que me queda claro es que tuvieron el coraje de pelear hasta el último respiro.

Mis amigos argentinos, a quienes no les conozco su tendencia política -no pregunto idioteces- sabían que entre la saliente y el llegante no habían mayores diferencias. Ella y él conocen el poder del fútbol y cómo utilizarlo a su favor. Ambos, torpes y soberbios, pensaron que todos son tontos. Pero no contaban con la astucia de mis amigos.

Y es que mis amigos rechazaron al difunto cuando éste se inmiscuyó en el equipo de Perón, y con la misma fuerza combatieron la mentira del “Fútbol para todos” que ella, acompañada por el señor de los anillos y el creador de “Primo Camargo”, se inventaron para modernizar la estafa. El show entretenía a todos, pero la plata era sólo para unos cuantos.

Hoy, como para no perder la costumbre, mis amigos argentinos, inteligentes y excepcionales, desmontan la mentira del ex Boca Juniors y le muestran al mundo que él, al igual que ella y todos los que antes ocuparon la casa del poder, prostituyeron al deporte siempre en favor de sus números, económicos o de aceptación, que al fin y al cabo es la misma cosa.

Ella tuvo angelitos como De Vido, Aníbal y  y todos los que ahora protagonizan los diarios e informativos: él, como no sabe hacer otra cosa que sus predecesores, suma a Marín y a Niembro. Mamita querida, pobre Eje del Mal, parecen monaguillos al lado de estos muchachos.

En el camino vamos escuchando a los que hacen campañas en pro de incapaces militantes. A todas estas, ¿quién habla de fútbol?  Nadie, porque para hacerlo tendrían que rebatir a Marcelo, y eso no se hace discutiendo esquemas imaginarios de partidos que no existen; tampoco afirmando que son decisiones; ni mucho menos apelando a razones místicas que no existen. Si hasta el profe mediático se declaró apto para comandar la revolución. Pobre Dante, el desprecio por el juego y por la educación lo deben tener a mal traer en dónde quiera que esté.

Mis amigos argentinos seguirán combatiendo en la neblina, sabedores de que la batalla está perdida, pero motivados, porque si ya todo está perdido, ¿que más queda que seguir arriesgando?

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