Apuntes Vinotinto: la idea va evolucionando

by Ignacio Benedetti

– Primera gran variante de Noel Sanvicente: Roberto Rosales como compañero de zona de Tomás Rincón. La idea es agregar visión, pase y llegada a un puesto que aún no tiene candidato claro. El DT siente que con Roberto se puede contagiar aún más al capitán Rincón y gana a un futbolista que no teme acercarse al área contraria para convertirse en opción de remate.

– Minuto 1 con 50 segundos: el equipo criollo presiona fuertemente a Japón para evitar que este avance. La postal detenida no ofrece gran diferencia con el ciclo anterior, pero si se puede observar que el equipo entero está listo para salir en búsqueda del arco rival. Esta complicidad inicial ayuda a desterrar el pelotazo como estrategia principal.

– Se habla de la presión sin explicar para qué se ejecuta esa conducta. La primera respuesta que se da es que con ella se busca defender, quitarle la pelota al enemigo. Pero la presión, como pauta de comportamiento colectivo, debe ir acompañada de otra reacción casi inmediata, que es la de buscar el arco rival una vez recuperada la titularidad del balón. Se puede ir cómo el Zamora de Sanvicente o cómo el Mineros de Páez, pero el propósito es el mismo: atacar. Por ello, la justificación de eso que conocemos como presión no es defender; es atacar. Esta instrucción la cumple a la perfección Roberto Rosales: cuando entra en contacto con el balón, siempre busca a un compañero para seguir ese recorrido hacia territorio adversario.

– Dani Hernández parte como primera opción al arco vinotinto. Hoy se mostró mucho más comprensivo del modelo de juego y no se refugió bajo los tres palos. En estos días seguramente han sido muchas las charlas con el cuerpo técnico y por ello, ante Japón, adoptó esa función de líbero que tan bien ha interpretado Renny Vega. Si Hernández mantiene ese atrevimiento y se aleja de su zona de confort ganará muchos minutos más como dueño del arco criollo. Su conversión no será inmediata pero sí que puede ser magnífica.

– Mario Rondón parece estar en una misión. Sus dos partidos llevan a pensar que pudo aportar mucho en el ciclo anterior, olvidandoq ue justamente esa conducción lo llevó a la Vinotinto. Repasar el pasado y sumergirse en hipótesis no vale la pena. Lo importante es que Rondón es un futbolista asimilado a la idea de juego que propone este cuerpo técnico y seguramente seguirá siendo importante en esta nueva etapa.

– Se juega con la intención de encontrar recursos para batir al rival. En ocasiones hay que aplicar un ritmo más pausado y en otras servirá acelerar el paso. En cualquier caso, no basta con limitarnos a la distancia que recorrerá la pelota entre emisor y receptor sino que hay que comprender la intención de variar para no ser previsibles. Mezclar la entrega corta con la larga es la meta para no repetir errores pasados.

– Para tener una aproximación a la definición de intensidad vale la pena repasar los primeros cuarenta y cinco minutos de la Vinotinto ante Japón. No fue perfecto pero la concentración mostrada por los criollos nos acerca a una mejor comprensión de cómo se juega: desde la voluntad. Si el futbolista está comprometido y siente que el modelo nace de sus posibilidades antes que del capricho del conductor entonces no hay nada que hablar de estado físico, sino del juego y nada más. Esto es importante además para desechar viejas y dañinas visiones que hablan de un libreto o de un guión, como si los futbolistas fuesen máquinas que ejecutan algún algoritmo. La idea es una y ellos deben reconocerla, ejecutarla y corregirla según el momento del partido.

– El primer gol japonés es una señal de lo mucho que hay que trabajar. El jugador japonés avanza en búsqueda del arco criollo y los defensores corren apresurados hacia atrás sin plan, sin respuesta y sin comprender que al rival hay que achicarlo, estorbarlo. Cada paso hacia atrás aumenta las posibilidades de éxito del contrincante. Este es un mal endémico de la gran mayoría de los defensores venezolanos. Uno debe ir a la marca y los otros reorganizarse. Por ello, mientras algunos lanzan campanas al vuelo o culpan al modelo de juego, vale la pena recordar que esto apenas comienza y es mucho lo que falta por sudar.

– Los entrenamientos, idealmente, deben reproducir situaciones de juego para que el equipo vaya encontrándose cómodo bajo la cobija que es el modelo de juego. Por ello es tan importante aprovechar las pocas oportunidades para ensayar que tiene una selección. En ellas se irá desarrollando la idea con la intensidad necesaria para hacerla real. Pero puede que las charlas y el repaso a través del video sea mucho más importante de lo que se supone. Cuando se hace imposible practicar, la comunicación de instrucciones con los futbolistas vía skype, youtube y otras herramientas debe convertirse en una obligación.

– Los goles y el resultado son hechos que fastidian pero que no deben entorpecer el análisis. Los dos partidos han servido para sembrar las raíces de lo que puede ser este proceso, pero éste apenas se encuentra en una etapa embrionaria y es mucho lo que queda por hacer. Las sensaciones son positivas, pero hay que respetar los tiempos y dejar que el crecimiento siga su curso natural. Nadie llega a la universidad  sin haber pasado por la escuela, y del apuro siempre queda el cansancio.