Lillo en Colombia

by Ignacio Benedetti

Colombia vive una luna de miel. Su selección clasificó al mundial de Brasil y su juego enamora casi como lo hizo aquel grupo integrado por los Valderrama, Rincón, Valencia y otros más que en la década de los 90 nos recordaron la belleza del balompié cafetero. Hoy, bajo la conducción del argentino José Pekerman, el equipo nacional promete sobreponerse a la baja de su máxima estrella, Radamel Falcao García.

Ese brillo que genera la selección se ha expandido a su liga. Atlético Nacional, comandado por el entrenador Juan Carlos Osorio, nos recuerda con cada título que las metodologías de trabajo pueden ser aplicadas en cualquier parte del mundo, y no debemos rechazarlas sólo por su lugar de origen. Osorio se ha declarado defensor de la Periodización Táctica, un tipo de entrenamiento de fútbol desarrollado por el portugués Vítor Frade y que su compatriota, José Mourinho, ha popularizado. No sólo gana Atlético Nacional, sino que sus jugadores agradecen la nueva forma de entrenarse, más acorde al fútbol.

Para este semestre ha llegado un nuevo entrenador que, si el tiempo y los directivos lo permiten, enriquecerá aún más ese fútbol. Me refiero al español Juan Manuel Lillo. Amigo personal y maestro de Pep Guardiola, el tolosarra es una de las más brillantes y claras mentes que ha dado este deporte en los últimos años. Sus colaboraciones en medios de comunicación así como sus apariciones en congresos y demás espacios de debate lo muestran como lo que realmente es: un adelantado que no vende nada.

En su presentación como DT de Millonarios dejó el siguiente mensaje: “¿De qué va a jugar Millonarios? Por el momento déjame que me reúna con los chicos en el campo. Más allá de todos los vídeos que hemos visto – una barbaridad – vamos a convivir con ellos y a intentar no atentar en contra de lo que ellos son, a ver si conseguimos facilitar una forma de jugar que sea SU forma de jugar y que encuentren en nosotros la facultad para que sus relaciones, sus interacciones y sus mezclas den una optimización que nos permita esconder los defectos y destacar las virtudes . Pero no me pidas explicar si los muñequitos van un poquito más acá o más allá, porque luego se mueve la pelota y se mueven todos. Eso (los muñequitos) no existe”.

Hace casi un año, junto a algunos amigos, pasé medio día tomando café con Juanma. Las enseñanzas de Heráclito marcaron aquel encuentro. Mientras tanto, les presento al personaje. Quien sabe si, por estar tan cerca, alguno de nuestros entrenadores se atreve y aprenda algo distinto.

Columna publicada en el diario Líder el domingo 23 de Febrero de 2.014