De vuelta con el CAR

by Ignacio Benedetti

Rafael Esquivel es un político en todo el sentido de la palabra. Cuando identifica que la oposición a su gestión empieza a tomar fuerza, suelta una bomba de humo para que todos vayan detrás de ella, olvidando así el objetivo principal. En este caso, ante la ausencia de un entrenador para la Vinotinto, la noticia que el presidente de la FVF nos regala es que, milagrosamente, el Centro de Alto Rendimiento ya está habilitado.

Esquivel se muestra orgulloso y desafiante. “Quisieran ellos sentarse conmigo aquí como están ustedes” dijo a otra prensa, en clara referencia al periodismo de fútbol . Pero vale la pena recordar que ha sido él, y sólo él, quien se ha metido en problemas por hacer lo que el genial Charly García llama “promesas sobre bidet”.

El CAR llega con mucho tiempo de retraso y aún no se analiza en profundidad que ese centro de entrenamiento se encuentra en una ciudad en la que ninguna selección nacional jugará partidos oficiales, por lo que, entre otras cosas, el proceso de aclimatación de un atleta con miras a determinada competencia será, cuando menos, incompleto, dadas las diferencias climatológicas con otras ciudades de nuestra geografía. Pero ese es otro tema al que llegaremos en un futuro no muy lejano.

Entonces, ¿qué celebramos? ¿Es que acaso hay que aplaudir el cumplimiento de una obligación? ¿A eso hemos llegado? No. Me niego a solemnizar y venerar la tardía entrega de una obra con más de diez años de retraso. Así como el deber del periodismo es la búsqueda de la verdad – no de amigos, hermanitos, compadres o muñecos – y su defensa, su responsabilidad como directivo es hacer lo imposible por mejorar el fútbol venezolano. Después de casi 30 años al mando de este deporte, ¿nos conformamos con estas migajas?.

Reitero, me resisto a aceptar como extraordinario lo que es ordinario, y me niego a olvidar que aún no hay seleccionador nacional, pero por encima de todo, me opongo a toda intento de desfigurar la verdad a punta de medias tintas, excusas, incumplimientos y amenazas a la palabra, esa que como bien dijo Dante Panzeri “no ha sido inventada para NO decir lo que pensamos. Para callar y ocultar se inventó, antes, el silencio”.

No pretendo ser invitado a su oficina, Sr. Esquivel ni ser considerado para futuras visitas al CAR. Me interesa mucho más que se nombre un seleccionador nacional para cada categoría y se les permita trabajar con todas las herramientas necesarias para alcanzar la excelencia. Hoy me conformo con eso; mañana, no sé…

Columna publicada el jueves 06 de Febrero de 2.014 en el diario Líder

http://www.liderendeportes.com/Opinion/Columnas/Apuntes-del-Camino/De-vuelta-con-el-CAR.aspx