Fútbol y neuronas

by Ignacio Benedetti

En internet se puede conseguir un muy interesante texto de Javier Monserrat, de la Universidad Autónoma de Madrid, llamado “Teoría de la mente en Antonio R. Damasio”. Entre las muchas cosas a rescatar de dicha presentación (corta y de fácil lectura) está una definición que quiero tomar para el inicio de esta reflexión: “la ciencia nos dice así que lo que en realidad existe son redes neuronales. Por tanto, el conocimiento neurológico que de ellas tengamos establecerá los límites científicos para saber qué es la mente y cómo funciona, o hasta qué punto su naturaleza y sistemas funcionales son idénticos o parecidos al hardware y software de un sistema computacional…

¿Qué tiene que ver esto con el juego del fútbol? Pues bien, con mis limitaciones – que son muchas – trataré de explicarme:

La mente está compuesta por redes neuronales. ¿Qué es una neurona? Es una célula diferenciada perteneciente al sistema nervioso,capaz de propagar el impulso nervioso a otra neurona. Está compuesta por una zona de recepción,las dendritas,y otra de emisión o salida,el axón o neurita. Definida entonces neurona como un ente capacitado para recibir, generar y emitir impulsos nerviosos, pasemos a comprender el significado de redes.

Redes: conjunto sistemático de vías de comunicación; es un conjunto estructurado de personas y medios con un mismo fin. Por ende, una red neuronal vendría a ser un cúmulo de neuronas físicamente interconectadas cuya actividad ayuda a definir un circuito reconocible en el sistema nervioso. A partir de estas definiciones que nos acercan al funcionamiento del cerebro, podemos concluir que fútbol y mente poseen sistemas operativos similares.

Veamos la siguiente imagen de un equipo de futbol y que muchas veces observamos en diarios y transmisiones de tv sin que medie explicación alguna ni se profundice en lo que debe transmitir:

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A primera vista vemos once integrantes de una sociedad, o de un circuito, pero cada uno de ellos está parado en un campo sin que haya una conexión evidente. Pero si a esas once piezas le agregamos algunas posibilidades de nexos, la siguiente imagen podría ser entonces un ejemplo real de esas sociedades que se forman en un equipo de fútbol y que tanto se parecen a las redes neuronales que señalaba al inicio del texto:

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Esta representación, además de mostrar posibles vínculos – futbolísticos y emocionales – nos muestra también que no hay manera de que en un deporte colectivo como el fútbol triunfe una figura amparada únicamente por sus condiciones individuales. Necesita formar parte de un colectivo, por más Messi que sea.

Ahora bien, la definición de redes deja bien claro que debe haber un objetivo en común, un mismo fin. Esa meta es ganar. Si el equipo lo hace a través de largas secuencias de posesión, de ataques relampagueantes y directos, o de cualquier otra forma es importante que en vez de criticar basados en nuestros gustos nos adentremos en esa red comunicacional que está conformada por las cualidades de los jugadores, el ecosistema que los agrupa, protege y potencia (modelo de juego), y las relaciones entre ellos. Sólo así podremos comprender lo que acabamos de observar en un partido de fútbol. Quiero dejar claro que en mi opinión todo esto suma para eso, para reflexionar acerca del pasado, pero de ninguna manera nos convierte en adivinos o clarividentes, ya que en estas gráficas falta el rival de turno (que haría el papel de cortocircuito), la pelota y los mil imponderables que juegan y tienen la misma importancia que todo lo que he tratado de describir en esta columna.

El fútbol es sencillo, pero el fútbol sencillo es lo más difícil de conseguir que existe“. Johan Cruyff